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Enfisema
| Enfermedades |
Es una enfermedad crónica del aparato respiratorio. Se caracteriza por el ensanchamiento anormal de los alveolos -o sacos donde se almacena el aire- y se acompaña de destrucción de sus paredes, con resultado de pérdida de la elasticidad del pulmón y formación de "bullas" o sacos llenos de aire (pero inútiles para la respiración). Afecta a los adultos a partir de los 35 años y más a hombres que a mujeres.
Una sustancia que existe naturalmente en los pulmones, llamada alfa-1-antitripsina (AAT), puede proteger contra este daño. La AAT, producida por los hepatocitos, es el inhibidor de proteasa más abundante del suero humano y la principal defensa del pulmón en contra de la elastasa. Las personas con deficiencia de alfa-1-antitripsina presentan mayor riesgo de padecer esta enfermedad.
El consumo de cigarrillos es la causa más común del enfisema. Se piensa que en los pulmones existe un equilibrio entre la síntesis y la degradación de elastina, un componente de la pared de los alveolos fundamental para mantener las propiedades elásticas del pulmón. El enfisema aparece cuando se produce un desequilibrio, bien porque aumenta la capacidad elastolítica o porque disminuye la actividad antielastolítica. Se cree que el humo del tabaco y otros contaminantes provocan la liberación de productos químicos (fundamentalmente oxidantes) que dañan las paredes de los alvéolos. El daño empeora con el paso del tiempo. Las personas que padecen esta enfermedad tienen alvéolos pulmonares que son incapaces de llenarse con aire fresco, lo cual afecta el suministro de oxígeno al cuerpo.La causa básica se desconoce pero existen elementos que, cuando menos, lo empeoran:
- El tabaco
- La polución aérea
- Infecciones respiratorias
- Alergias
- Historia familiar de enfisema
- Factores hereditarios
- Ciertos trabajos como el de la minería o soplado de vidrio
El enfisema está caracterizado por pérdida de la elasticidad pulmonar, destrucción de las estructuras que soportan el alvéolo y destrucción de capilares que suministran sangre al alvéolo. El resultado de todo ello es el colapso de las pequeñas vías aéreas durante la respiración, conduciendo a una obstrucción respiratoria y a una retención de aire en los pulmones. Todos estos trastornos dan como resultado síntomas de disnea, inicialmente al esfuerzo aunque se hace evolutiva pudiendo llegar a tener incluso disnea de reposo. Pérdida de peso, ansiedad, edema y fatiga suelen acompañar en muchos casos. La tos y las sibilancias son mucho menos frecuentes que en la bronquitis crónica.
Los síntomas son muy escasos en las primeras etapas. El síntoma más preocupante es la falta progresiva de aire, aunque también se observan infecciones recurrentes, tos y pérdida de peso.
- No fumar.
- Evitar sitios con aire contaminado.
- Ejercicio moderado al aire libre.
- Prevenir gripes y catarros, mediante vacunación.
- Evitar a las personas con infecciones respiratorias.
- Tratar con antibióticos las infecciones pulmonares.
- Emplear los medios de protección colectiva e individual adecuados en los trabajos con este riesgo.
Diagnóstico
La alteración fisiopatológica del enfisema y su repercusión sobre los volúmenes pulmonares se estudia con espirometría, que incluye la medición de los volúmenes estáticos pulmonares (capacidad vital, volumen de reserva inspiratoria y capacidad inspiratoria) y el estudio de la capacidad de difusión pulmonar. Otras herramientas diagnósticas incluyen la radiografía de tórax, la tomografía axial computarizada y la gasometría arterial.
Para su diagnóstico se emplean análisis de sangre, radiografía de tórax y pruebas respiratorias pulmonares como la espirometría o la pletismografía corporal.
El tratamiento se dirige a: mejorar los síntomas, reducir la progresión de la enfermedad, prevenir las complicaciones. El trasplante rara vez está indicado. Algunas medidas generales que podemos tomar son: Elevar la altura de la cabecera de la cama para evitar el depósito de mucosidades en el tracto respiratorio. Fisioterapia respiratoria (ejercicios para expulsar las secrecciones). Evitar la contaminación. Humedecer el ambiente. Debe realizarse todo el ejercicio que permita la situación. Tomar muchos líquidos.
Medicación
- Antibióticos.
- Broncodilatadores.
- Corticoides inhalados.
- Inmunización contra gripe y catarros.
- El oxígeno es necesario en los estadios finales.
La enfisema es incurable. No obstante, el control de los síntomas puede permitir que se viva mucho tiempo. Sin tratamiento, las complicaciones son fatales y a muy corto plazo.
Descargo de responsabilidad: Por favor consulte con su médico acerca de todos y cada uno de los aspectos de su salud. Aun cuando estos consejos pueden ser beneficiosos para la salud en general, cada enfermedad es diferente y cada una de ellas merece la atención de un médico o de un profesional de la salud.
Ultima actualización (Viernes 03 de Septiembre de 2010 06:45)
Adelantar o atrasar parto eleva riesgo parálisis cerebral bebé
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Los bebés a término que nacen un poco antes o un poco después de la fecha indicada corren alto riesgo de desarrollar parálisis cerebral, reveló un nuevo estudio sobre casi 1,7 millones de niños de Noruega.
"Pero hay que destacar que el riesgo absoluto es bastante bajo y que la gran mayoría de los niños que nace unas semanas después de las 40 (a término) no sufrirá parálisis cerebral", indicó el autor principal del estudio, doctor Dag Moster, de la Universidad de Bergen, en Noruega.
La parálisis cerebral es un término que abarca varios trastornos cerebrales y nerviosos de la infancia. Es la causa más común de discapacidad infantil y ocurriría porque el cerebro sufrió algún daño durante el desarrollo fetal o en los primeros meses de vida.
Según la entidad March of Dimes, entre dos y tres de cada 1.000 niños nacen con parálisis cerebral; esa organización sin fines de lucro estima que la padecen unos 800.000 niños y adultos en Estados Unidos.
El parto prematuro aumenta el riesgo de desarrollar la parálisis, pero la mayoría de los niños con la enfermedad nació a término, precisó el equipo de Moster en Journal of the American Medical Association.
Los autores analizaron datos de unos 1,7 millones de niños nacidos en Noruega entre las semanas 37 y 44 de gestación, entre 1967 y el 2001. En total, 1.938 niños tenían parálisis cerebral.
El nivel más bajo de riesgo se registró en los niños nacidos a término (40 semanas): uno de cada 1.000 tenía la parálisis, mientras que el nivel más alto de riesgo surgió cuando el parto había sido a término, pero un poco antes o después de la fecha indicada: dos de cada 1.000 niños nacidos con 37 semanas de gestación; 1,25 de cada 1.000 chicos nacidos con 38 semanas; 1,36 de cada 1.000 niños nacidos con 42 semanas y 1,44 de cada 1.000 niños nacidos con 44 semanas o más.
Según Moster, se desconoce la explicación para esos resultados. Una posibilidad es que la vulnerabilidad cerebral del recién nacido aumenta si el nacimiento se produce antes o después de las 40 semanas de gestación.
"Otra explicación sería que en los fetos propensos a desarrollar parálisis cerebral se altere el momento del parto, lo que dispararía el trabajo de parto antes o después de la fecha indicada", agregó.
Hasta que se conozca la causa biológica de esa relación, el equipo sugiere que "sería precipitado creer que las intervenciones en la edad gestacional al momento del parto reducirían la incidencia de la parálisis cerebral".
"Las mujeres con un parto normal poco antes o después de las 40 semanas de gestación, seguirían teniendo muy bajo riesgo de tener un bebé que desarrolle parálisis cerebral", concluyeron los autores.
Ultima actualización (Jueves 02 de Septiembre de 2010 06:19)






